Miniaturas

Cómo se fabrica un Auto Inolvidable

Te contamos, paso a paso, cómo se realiza la colección de autos en miniatura de los clásicos argentinos que se vende en los kioscos.
23 / 4 / 2018 | 0 Comentarios
Por Gustavo Piersanti (nota publicada originalmente en el sitio Escala Clasica)

Es muy común que los coleccionistas de miniaturas de autos pasen días esperando que una nueva pieza llegue a los kioskos. Sin embargo, pocos son quienes tienen real dimensión del tiempo, esfuerzo e inversión que le toma al fabricante el desarrollo de uno de esos ejemplares autóctonos que tanto se han hecho rogar.

En primer lugar, la firma ha sabido encontrar el nicho que había que completar. Además, ha tenido que lidiar con los vaivenes de nuestra intrincada economía, y esperar el momento justo para poder iniciar la colección.

Como el proceso de fabricación de una miniatura toma muchos meses de arduo trabajo, también hay que hacer cuentas para evaluar la tirada. Una vez solucionado todo esto, llega el momento de elegir el modelo, hay que solicitar indefectiblemente la licencia del fabricante del auto real, y si se trata de un modelo de alguna empresa de reparto o de servicio, hay que gestionar los derechos con ellos también.

Tema por demás tedioso (hay empresas que han demorado más de ocho meses en firmar un acuerdo para que gratuitamente su marca reciba publicidad ilimitada!!!), que superado, permite el comienzo de la fase de documentación.

Es de vital importancia que la miniatura sea lo más fiel posible al modelo real, para lo cual se recopilan cientos de fotos, planos, e incluso se consulta a los fabricantes del modelo real. En ciertos casos se acude al escaneo en 3D de un vehículo verdadero.

 

Posteriormente se comienza el trabajo de los planos mediante diversos sistemas asistidos por computadora, utilizando las cotas a escala del modelo. También se diseña el despiece de la miniatura, diferenciando los materiales. En esta etapa, quien escribe chequea que no esté faltando nada y que todo se ajuste al modelo fabricado en su época.

 

El siguiente paso es el moldeado del máster o prototipo, fase fundamental en el proceso de fabricación de cualquier miniatura. Con toda la documentación en mano, un equipo de escultores se encargan de tallar en resina un modelo tridimensional de la miniatura denominado máster.

 

Este es un paso fundamental, ya que de este molde se harán las matrices para reproducir cada modelo en serie. También hay un máster por cada pieza que compone la miniatura: uno para la carrocería, otro para una rueda (como son costosos, se utiliza 4 veces pero es el mismo), y una para cada una de las distintas partes separadas tanto del exterior como del interior (limpiaparabrisas, paragolpes, parrilla, asientos, tablero, piso, etc). En algunos casos se emplea la impresión 3D para este proceso (del diseño CAD se esculpe el máster mediante un robot que lee los datos).

Cuando el máster está corregido (acá también interviene quien suscribe), se empiezan a desarrollar los moldes, que están hechos de varias piezas de acero (placas o láminas). Cada placa es mecanizada individualmente y grabada utilizando técnicas automatizadas y manuales. Luego, las matrices se pulen para que queden acorde al máster. Con el molde ajustado, se empiezan a fabricar los ejemplares preserie para comprobar la exactitud de la matriz.

Para las carrocerías se utiliza una aleación de aluminio y zinc, con pequeños aportes de cobre y magnesio llamado zamak; tiene muy buenas propiedades para ser inyectado en moldes en grandes cantidades, siendo también muy fácil de trabajar y pintar. El material viene en lingotes y se funde a unos 450 grados para inyectarlo. Cada modelo también cuenta con piezas de otros materiales: ABS para las partes plásticas, cloruro de polivinilo para las ruedas, etc.

Cuando todas las piezas están realizadas, y se verifica que las tolerancias sean las adecuadas, se pasa a pintura. Las carrocerías son pulidas y pintadas en cabinas especiales, como con los autos reales, para que en el proceso de secado no se les adhiera polvo. Luego sigue la decoración de las miniaturas; es un proceso automatizado utilizando tampografía, que casi no tiene espesor y se puede lograr una definición asombrosa!

Con el primer ejemplar terminado, se procede a corregir nuevamente la miniatura, para evitar que algo se haya escapado. La fase final es el armado de cada ejemplar, que se hace a mano. Luego se procede al control de calidad, y a partir de allí comienza el empaque y distribución del modelo.